domingo, 12 de julio de 2015

¿Me lo prometes?


No me dejes. Prometemelo. Que no te iras, es sencillo o eso creo.

Hace ya días que tu recuerdo parece seguirme en las calles. ¿Sabes eso que dicen de que cuanto menos lo buscas antes lo encuentras? Pues parece ser verdad.
Tú que revolucionaste mi vida, la estrujaste, la elevaste y después la dejaste caer. Y yo que tanto amo las olas en calma de mi monotonía. Y tanto nos empeñamos en enseñar a volar a quien no puede que al final hasta los pájaros se cansaron de ayudarnos. Y te fuiste. Desapareciste,. Como si nunca hubiera pasado nada. Como si aquel 5 de diciembre no te hubieras cruzado en mi vida.

Todavía lo recuerdo, hacía frío fuera pero allí dentro de ese lugar sin nombre no hacía nada más que calor. Tanta gente moviendose a su propio compás pero todos al mismo momento. Recuerdo necesitar aire, y salir a respirar, y ahí estabas. Sentado con tus amigos, con cara de aburrido, ellos fumaban y reían y tú solo querías volver allí dentro. 10 minutos después volvía a entrar, ir en tirantes en la calle no había sido una buena idea. Le supliqué a mi mejor amiga que me acompañara dentro, necesitaba ir al baño y las puertas no cierran nunca, y te levantaste, "yo también voy dentro" dijiste y sin más volviste tras nosotros. Al salir de aquel lavabo, estabas esperándome. Yo aún no lo sabía pero realmente era así, ¿verdad?

Enseguida volví a meterme entre la multitud, y sin darme cuenta ya estábamos bailando otra vez. Tus manos dibujaron círculos en el aire hasta pararse en mis caderas, pero estaba tan absorta por la música que ni me di cuenta. Bastó una mirada complice con mi mejor amiga, aquello no iba a acabar bien, o quizá si.. Se marchó. Nos dejó solos.
Cambio de canción, el mundo girando y nosotros a nuestro ritmo. Teníamos toda la noche o al menos hasta que uno dijera ya no más.
Recuerdo el calor de tu cuerpo, como todo lo que sonaba a nuestro alrededor dejo de sonar en el mismo momento en que tus labios encontraron el hueco de mi cuello y decidieron investigar. Me giré y te miré a los ojos. No puedo decir que fue antes, si tus manos por mi espalda o nuestras bocas unidas, pero dudo que realmente importe. Juro que mi tiempo y el tuyo se fundieron hasta dejar de existir o eso creí en aquel momento.

Hoy me acuerdo de todo, y desde la soledad que me abraza sonrío al pensar como he idealizado todo aquello. Aquello que solo fueron unos besos en una discoteca, pero aquello que volvería a repetir.

Besos vacíos que llenamos de recuerdos.

Pensándolo mejor, tal vez sea mejor que te marches. Haz tu vida en otro lugar, con otras caras, otro ritmo y otros besos. Vive la vida que aquí nunca pudiste o nunca te permitiste. Márchate lejos y no vuelvas. No me hagas más daño.

Prometemelo. Prométeme que esta vez será para siempre.

2 comentarios:

  1. Hola! Es la primera vez que me topo con tu blog y es bellísimo. Este es el primer texto tuyo que leo, también y me llevé una sorpresa hermosa.
    Creo que capturaste muy bien todo dentro de unas palabras bellísimas y me trajiste recuerdos de noches que creí haber olvidado. Gracias por compartir esto.
    Un abrazo grande,

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    1. Comentarios como estos son los que hacen que de verdad quieras seguir escribiendo. Recordarte esas noches que creíste haber olvidado ha sido un placer y una alegría para mi. Así que gracias.

      ¡Besitos!

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