martes, 6 de octubre de 2015

Déjame serlo


Déjame serlo. ¿Ser qué?
Eso me preguntas y yo me quedo sin respuestas. No sé que quiero pero sigo viéndote en el futuro próximo, ese que podemos traducir en: despiértate al otro lado de mi cama.


"No te quiero, no te necesito. Sí te quiero y te necesito." Y así discuten mi razón y mis corazón desde el día que vi esa sonrisa que sin decir nada, lo dice todo.


Déjame serlo, te repito. Ya es de día, ya te has levantado de mi cama. Ya no puedo buscar más excusas, ya ha salido el sol. Espera, dame cinco minutos.


"Ya no tengo miedo, no de ti, ni de mi. Quédate." Y es que no sé que quiero, ni contigo ni sin ti. Pero las noches sin ti son frías, y los días apagados. Déjame serlo. Déjame ser tu cuarto creciente, o tu luna llena, incluso dejarme ser tu cuarto menguante. Déjame serlo todo.


Quédate esta noche. Quédate que yo te ilumino. Quédate que sin quererte, te echo de menos y aun no has dado media vuelta.