lunes, 11 de febrero de 2013

Liberación


Cojo aire y grito. Toda la tensión acumulada durante estos años se marcha y de repente me quedo vacía. Desde que se fue he estado moviéndome desde el rencor y el dolor, pero ahora… todo a mi alrededor me recuerda que se marchó y que aun duele, mucho. Hay veces en las creía no poder respirar, todo se volvía negro y despertaba horas más tarde al lado de algún desconocido de cara satisfecha. El olor a tabaco comenzaba a ser parte de mi piel y el sabor a alcohol era mejor que cualquier manjar. He sido idiota todo este tiempo, echándote de menos y llorándote, perdonando y agachando la cabeza, nunca me di cuenta de que en realidad no le importaba, que cuando decía mi princesa eran palabras vacías y que cuando me besaba y juraba ser el mejor de los consuelos solo era el pasatiempo de la tarde. Hace meses que no sé nada de ti,  y desde entonces he pasado por mucho. No me llamaste y no contestabas mis mensajes, te mudaste de ciudad y te cambiaste de nombre, dejando solo un bonito recuerdo y alguien que te pudiera llorar. Los primeros días fueron los más lentos, pero también los menos dolorosos, no era la primera vez que desaparecías y no sería la última pensaba, seguir amaneciendo con gente desconocida y bebiendo hasta no recordar el día anterior, como a ti te gustaba, como tú me enseñaste.
Pero ahora te has ido, y sé que no volverás, me has hecho más fuerte pero también más vulnerable. He dejado toda la vida que tenía que ver contigo, y poco a poco he vuelto a ser la que era, alguien con personalidad propia, con derecho y razón, me ha sido devuelto todo lo que tú me quitaste sin que yo me diera cuenta. Ahora me he librado de mis fantasmas y aunque parezca que estoy vacía, tengo toda una vida de sueños por llenar y sonrisas que regalar.
Tú solo eres parte del capítulo oscuro de la historia, mientras yo soy la protagonista de ella.  

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