El sonido del agua endulza
tus saladas lágrimas, haberle perdido para siempre te ha afectado muchísimo,
tanto que solo el mar puede llegar a calmar tu dolor. La brisa parece llevarse
la pena, no sabes cuanto tiempo llevas allí sentada con la cabeza entre las
rodillas, llorando en silencio. Te levantas y caminas descalza sobre la arena,
hace frío y estás sola. Ahora nada te retiene en aquel lugar, aunque has
aprendido a amarlo por lo que es, piensas que quizá ya es hora de volver a casa
y ser tu misma. No recuerdas la última vez que te miraste en el espejo y viste
reflejado lo que de verdad querías ver, la última vez que te sonreíste a ti
misma, solo recuerdas haber visto lo que los demás querían ver de ti en él. Estas
cansada de fingir ser quien no eres, te has dado cuenta de que al fin es hora
de escribir tu propia historia y ser la protagonista.
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